Refrescando la memoria de tu fe sincera
Salmo responsorial: 95
Contad las maravillas del Señor a todas las naciones
Evangelio: Lc. 10,1-9
Y los envió por delante, de dos en dos
Después de esto designó el Señor a otros setenta [y dos] y los envió por delante, de dos [en dos], a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir. 2Les decía:
–La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.
3Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos. 4No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie. 5Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. 6Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes. 7Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su salario. No vayan de casa en casa. 8Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan. 9Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes.
Palabra del Señor.
PARA EL COMENTARIO:
La misión de los setenta y dos discípulos representa la misión de la totalidad de los animadores cristianos. Es un múltiplo de doce, el número de los que viven con Jesús, y como ellos están llamados a anunciar el evangelio. No obstante, su tarea principal es preparar la llegada de Jesús por medio de tres acciones claves: la disponibilidad, la paz y la sanación. La disponibilidad se manifiesta en no demorar el comienzo de la misión. Han tenido un tiempo considerable de preparación junto a Jesús. Conocen la experiencia de los Doce y no deben esperar más. Por eso abrevian el tiempo; simplifican el equipaje. Anuncian la paz, no la rivalidad con otros grupos religiosos o con otros partidos políticos. La paz es la condición fundamental para que se restablezca la justicia. Por último, operan la curación de todas las heridas, quebrantos, odios y alienaciones que amenazan esa paz que ellos anuncian. Sin la curación, sin la reparación del mal en cada persona, es muy difícil que el mensaje de Jesús eche raíces y transforme esas existencias. — ¿Cómo cultivamos nosotros la disponibilidad para la misión, el anuncio de la paz y los procesos de sanación e integración comunitaria y social?
*Fuentes: preparado por CICLA organismo de los misioneros claretianos de Latinoamérica






