Primera lectura: 1 Sm 17,32-51
Venció David al filisteo con la honda y una piedra
Salmo responsorial: 143
Bendito el Señor, mi Roca
Evangelio: Mc. 3,1-6
¿Está permitido en sábado salvar la vida a un hombre?
Entró Jesús otra vez en la sinagoga, donde había un hombre que tenía la mano paralizada. 2Los fariseos lo vigilaban para ver si lo sanaba en sábado, con intención de acusarlo. 3Dijo Jesús al hombre de la mano paralizada: –Levántate y ponte en medio. 4Y les preguntó a ellos: –¿Qué está permitido en sábado? ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar la vida o dar muerte? Ellos callaban. 5Entonἀces Jesús los miró indignado, aunque entristecido por la dureza de sus corazones, y dijo al hombre: –Extiende la mano. El hombre la extendió y la mano quedó sanada. 6Los fariseos salieron inmediatamente y deliberaron con los herodianos cómo acabar con él.
Palabra del Señor.
PARA EL COMENTARIO:
No sólo la acción es origen del mal. La omisión y la permisión también lo son. Jesús reta a sus adversarios con un dilema ético: salvar o destruir. Sus adversarios callan y su silencio se convierte en cómplice de un sistema que, aunque en su origen fue ideado para liberar, se convierte en nueva causa de angustia y de dolor para los más débiles, por causa de unas interpretaciones restringidas y tendencioἀsas. El sábado, o día de reposo, es en su origen un rotundo gesto de libertad y de gracia. Una vez cada siete días todos tienen oportunidad de descansar de las arduas labores y pueden rendir culto al Dios que con su mano los ha liberado. Incluso el esclavo que vive sujeto de pies y manos puede verse libre de su carga. Pero, las interpretaciones erróneas lo convierἀten en una carga irresistible. ¿Cómo pudo ese día de gracia convertirse en un día de dolor y vergüenza? También nosotros podemos convertir oportunidades de gracia y de encuentros familiares y eclesiales en cargas insufribles y molestas. Tenemos los medios para recibir la salvación, pero nuestros hábitos de consumo y nuestro sedentarismo nos pueden volver esclavos del ocio o del lucro y la eficiencia.
*Fuentes: preparado por CICLA organismo de los misioneros claretianos de Latinoamérica





