Levántate, recibe el bautismo que lavará tus pecados
O bien: Hch 9,1-22
Señor, ¿qué quieres que haga?
Salmo responsorial: 116
Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio
Evangelio: Mc. 16,15-18
Vayan al mundo entero y proclamen el evangelio
Jesús les dijo: –Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad. 16Quien crea y se bautice se salvará; quien no crea se condenará. 17A los creyentes acompañarán estas señales: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas, 18agarrarán serpientes; si beben algún veneno, no les hará daño; pondrán las manos sobre los enfermos y se sanarán.
Palabra del Señor.
PARA EL COMENTARIO:
Debemos entender la conversión como un cambio de mentalidad. De hecho, la palabra griega equivalente significa literalmente “transformar la mente” para creer en el evangelio. Sin ese cambio de mentalidad, el evangelio es una locura o una necedad, como lo dice el mismo Pablo. Si estamos completamente alienados por los valores del mundo presente no podremos aceptar la libertad y la verdad de Jesús. O, a todo más, las veremos como algo que le queda bien a él, pero no a las personas que hoy lo siguen. La conversión de Pablo recorre ese mismo camino. Él es un fanático religioso, con educación superior y con todos los medios para llegar a ser un personaje famoso dentro de sus copartidarios; sin embargo, se ve contrariado por el llamado de Jesús, que lo invita a abandonar todo para abrazar el evangelio. Su cambio es tan radical que incluso hoy nos desconcierta. Nosotros, como Pablo, nos aferramos a los valores del mundo presente, incluso a aquellos que consideramos más legitimados por la costumbre religiosa, pero debemos preguntarnos si esos puntos de referencia y esos valores coinciden con la simple y demoledora exigencia del evangelio: el amor y la justicia.
*Fuentes: preparado por CICLA organismo de los misioneros claretianos de Latinoamérica






