| Diario Bíblico: 28 de diciembre de 2009 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: 1Jn 1,5-2,2La sangre de Jesús nos limpia los pecados Salmo: 123 Evangelio: Mt 2,13-18 Herodes mandó matar a todos los niños en Belén Cuando los magos se fueron, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: –Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. 14 Se levantó, todavía de noche, tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, 15 donde residió hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que anunció el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo. 16 Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores; según el tiempo que había averiguado por los magos. 17 Así se cumplió lo que anunció el profeta Jeremías: 18 Una voz se escucha en Ramá: muchos llantos y sollozos; es Raquel que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen porque ya no viven. Comentario Es importante tener en cuenta en este relato no tanto el hecho histórico, sino más bien el mensaje teológico que Mateo nos quiere regalar. Jesús es salvado de las manos del rey Herodes, y su familia tiene que huir hacia Egipto. Con esto se cumple lo que había dicho el profeta Oseas: “De Egipto llamé a mi hijo”. Moisés fue salvado de las manos del Faraón. Jesús es el nuevo Moisés, es decir, el que llevará a Israel a una nueva y definitiva liberación. Este pasaje, unido a la celebración de este día, nos muestra que a los opresores no les importa el daño que puedan ocasionar, incluso matando a niños inocentes, con tal de mantener el poder y la dominación. Pero también el miedo constante que mantienen porque en cualquier momento nacerá la justicia que se está gestando en los pueblos. Hoy, nuestros inocentes siguen padeciendo: aldeas y países enteros muriendo de hambre, sufriendo el abandono, la represión por parte de los que tienen y ejercen el poder. Otro mal de nuestro tiempo es la corrupción que impide que los bienes sean distribuidos entre todos. Pero también tenemos la esperanza de que el Salvador que nos ha nacido venga en socorro nuestro. |
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Primera Lectura: 1Jn 1,5-2,2