| Diario Biblico: 4 de enero de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: 1Jn 3,22-4,6Examinen si los espíritus vienen de Dios Salmo: 2 Te daré en herencia las naciones. Evangelio: Mt 4,12-17.23-25 Está cerca el reino de los cielos 12Al saber que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea, 13salió de Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí. 14Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: 15Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. 16El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz intensa, a los que habitaban en sombras de muerte les amaneció la luz. 17Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: –¡Arrepiéntanse que está cerca el reino de los cielos! 23Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias. 24Su fama se difundió por toda Siria, de modo que le traían todos los que padecían diversas enfermedades o sufrían achaques: endemoniados, lunáticos, paralíticos y él los sanaba. 25Le seguía una gran multitud de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania. Comentario Jesús busca refugio y se cuida de las políticas de muerte que se imponen desde el centro de poder y por eso se retira a Galilea, la tierra signada por la marginación llamada comúnmente: la “Galilea de los paganos”. Jesús adelanta su misión, en medio del pueblo pobre de Galilea. Su tarea consiste en restituir la vida de los que la sociedad ha sacado del camino. El mejor signo de que el Reinado de Dios ha llegado a la historia, son los actos de liberación con los que Jesús ratificaba su Palabra. Es muy paradójico que la fama de Jesús, atraiga a lo más despreciado de aquella sociedad. El relato nos cuenta que eran endemoniados, lunáticos, paralíticos, entre otros, los que venían en busca de una nueva posibilidad para vivir y para experimentar el gozo de ser Hijos de Dios. Hoy, la Iglesia tiene que preguntarse con sinceridad, hacia que sujetos dirige su misión evangelizadora. Es importante volver al Evangelio y recibir de él, la lección clara y precisa hacia dónde debemos marchar y a que sujetos debemos rescatar. Los pobres no son una moda en el Cristianismo. Tampoco son una respuesta momentánea de una Iglesia que se quiere acomodar a las tendencias modernas. Los pobres son el imperativo de nuestra misión Cristiana. |
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Primera Lectura: