| Diario Biblico: 7 de enero de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: 1Jn 4,19-5,4Quien ama a Dios, ame también a su hermano Salmo: 71 Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Evangelio: Lc 4,14-22a Se ha cumplido la Escritura 14Impulsado por el Espíritu, Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda la región. 15Enseñaba en sus sinagogas, y era respetado por todos. 16Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. 17Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice: 18El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, 19para proclamar el año de gracia del Señor. 20Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 21Él empezó diciéndoles: –Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. 22Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Comentario Los sistemas humanos de salvación siempre son parciales, pues no cubren a todos los seres humanos, ni dan respuesta a todas sus necesidades. Por eso lo normal, es que terminen marginando a los que no tienen medios salvadores, según su criterio (dinero, poder, prestigio). Y por eso crean sufrimiento y muerte. La oferta que Jesús hace, cubre a todos los hombres y mujeres y todas las necesidades. En la lógica del Evangelio de Lucas, Jesús es el hijo de Adán, de esta manera es el hermano de toda la humanidad. Su misión tiene alcance universal. Lucas deja claro la Programación Mesiánica de Jesús en la línea del Deuteroisaías, que busca restituir al ser humano en su total dignidad. En ese proyecto, Jesús se presenta totalmente solidario con los más pobres. Esta es la Buena y Gran Noticia de Jesús. El Reino de Dios, llega a los pobres, a los cautivos, a los ciegos y a los oprimidos. De esta manera, Dios se hace solidario con el dolor y la tragedia humana. Nuestra tarea como Iglesia, es sabernos colocar del lado de los más vulnerables. ¿Estamos dispuestos a dejar nuestros intereses de lado, para hacer posible el sueño de Jesús? |
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Primera Lectura: