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Diario Biblico: 13 de enero de 2010 PDF Imprimir E-mail
Contribuido por CICLA   
ImagePrimera Lectura: 1Sm 3, 1-20
Habla, Señor, que tu siervo te escucha


Salmo:
39
Aquí estoy, Señor, / para hacer tu voluntad.


Evangelio:
Mc 1, 29-39
Sanó a muchos enfermos



29Después salió de la sinagoga y con Santiago y Juan se dirigió a casa de Simón y Andrés. 30La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo comunicaron inmediatamente. 31Él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

32Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron toda clase de enfermos y endemoniados. 33Toda la población se agolpaba a la puerta. 34Él sanó a muchos enfermos de dolencias diversas y expulsó muchos demonios, pero a éstos no les permitía hablar, porque sabían quién era él.
35Muy de madrugada se levantó, salió y se dirigió a un lugar despoblado, donde estuvo orando. 36Simón y sus compañeros salieron tras él 37y cuando lo alcanzaron, le dijeron:
–Todos te están buscando.
38Les respondió:
–Vámonos de aquí a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues a eso he venido.
39Y fue predicando en las sinagogas de toda Galilea y expulsando demonios.


Comentario

El tiempo en el que vivió Jesús, estuvo marcado por el fatalismo. Y en ese mundo, el ser humano no tenía otra salida, que la de morir al borde del camino ya que parecía no haber señales alternativas a favor de la vida y de la dignidad humana. La gente de entonces creyó en las leyes excluyentes de la religión donde se suponía estaban todas las respuestas.

Pero Jesús, enfrentado ante el desastre de aquel tiempo, fue libre para construir el futuro como realidad nueva. Y creyó que dentro de aquella sociedad un grupo de seres humanos eran capaces de construir el futuro.

La curación de la suegra de Pedro y la de muchos enfermos y endemoniados es la muestra concreta que de las ruinas y escombros de la miseria humana que la religión ha hecho de la vida y de la gente, Dios puede hacer un monumento a su gloria que es la dignificación humana. Todos estos casos, nos indican que el reino llega a destruir todas las realidades contrarias al don de Dios y por ello en todas las curaciones tenemos que ver una acción en la cual Jesús “toma” para sí la flaqueza humana y carga con las enfermedades del género humano.

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