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Diario Bíblico: domingo 24 de enero de 2010 PDF Imprimir E-mail
Contribuido por CICLA   
ImagePrimera Lectura: Neh 8, 2-4a. 5-6. 8-10
Leían el libro de la Ley, explicando el sentido


Salmo:
18
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.


Segunda Lectura:
1Cor 12, 12-30
Ustedes son  el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro



Evangelio:
Lc 1, 1-4; 4, 14-21
Hoy y era respetado por todos


1Ya que muchos emprendieron la tarea de relatar los sucesos que nos han acontecido, 2tal como nos lo transmitieron los primeros testigos presenciales y servidores de la palabra, 3también yo he pensado, ilustre Teófilo, escribirte todo por orden y exactamente, comenzando desde el principio; 4así comprenderás con certeza las enseñanzas que has recibido.

14Impulsado por el Espíritu, Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda la región. 15Enseñaba en sus sinagogas, y era respetado por todos.
16Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. 17Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice:
18El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, 19para proclamar el año de gracia del Señor.
20Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 21Él empezó diciéndoles:
–Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura.


Comentario

El tercer evangelista nos comparte el programa mesiánico de Jesús de Nazaret. Toda la Escritura tiene una sola razón de ser: Manifestarnos al Dios liberador e indicarnos por quien hace opción Dios en la historia.

Este programa mesiánico de Jesús, que está en conexión con la tradición más genuina y al mismo tiempo más sagrada de Israel, busca por todos los medios posibles liberar a todos los oprimidos. Por eso encontramos a Lucas dándole un relieve especial a la comparecencia de Jesús en la Sinagoga de Nazaret, cambiando para ello el orden que encontró en la narración del mismo Profeta Isaías. Sin duda lo hizo, porque quería responder a las realidades de su tiempo y pretendía liberar a los seres humanos que padecían situaciones de injusticia y deshumanización.

El Jesús que presenta Lucas es el libertador de los excluidos: ha mirado la humillación de su esclava, ensalza a los humildes, a los hambrientos los llena de bienes, cura a endemoniados, a leprosos, acoge a las mujeres, resucita al hijo de una viuda. Lucas nos habla de un Salvador que trabaja predominantemente en la marginalidad.

Es interesante descubrir, que desde el diálogo programático de la Sinagoga de Nazaret Jesús sugiere que la salvación puede, y de hecho así es, desplazarse hacia donde no se espera. Jesús sorprende a la gente de entonces, porque anuncia la salvación a aquellos sujetos que no cuentan para ese modelo social. Sabe, también, que ese anuncio, generará traumas profundos y le acarreará la persecución. Jesús, avanza y anuncia la Buena Noticia de la Salvación a los débiles. Ellos son los predilectos de Dios y a ellos Jesús, vino a anunciarles que el Reino de Dios, que es tiempo de Gracia, ya estaba, pero no de manera teórica sino real en medio de ellos.

Lucas, encuentra un punto de apoyo fuerte en la profecía de Isaías, para sustentar el itinerario del Mesías Jesús que ha venido a salvar a todos los oprimidos. El evangelista coloca a Jesús proclamando con autoridad esa Palabra en la Sinagoga, pero se atreve a escribir en su Evangelio una frase muy fuerte, con la que concluye de manera perfecta el tiempo nuevo que ha llegado: “Hoy en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura”. Nada fácil, semejante afirmación de Jesús, en medio de los conocedores de la ley y de los hombres pertenecientes al círculo religioso.

Con la comunidad lucana y con el Jesús que nos presenta dicha comunidad, se inaugura un modelo de Iglesia donde nadie puede quedar excluido por ningún motivo. La tarea permanente de la Iglesia en general y de cada cristiano en particular, es hacer posible que el proyecto de Jesús se haga una realidad histórica y por ende creíble. No es posible que llevemos el nombre de cristianos sin pronunciarnos ante la barbarie de este mundo injusto e inhumano. Cada creyente en el Señor Jesucristo, tiene que vivir la vocación profética, hasta que todos unidos, en un solo corazón y en un solo sentir, extirpemos el mal de la historia, y el sueño de Jesús, del año de gracia del Señor, sea una realidad concretizada en el mundo.

Releamos una y otra vez el Proyecto Mesiánico de Jesús que nos propone Lucas y hagamos el compromiso existencial de vivir ese gran plan, que es el plan del Dios vivo y verdadero. ¡Hoy es el día! ¡Ya es el tiempo de Dios! Los hombres y mujeres pobres de nuestro mundo, esperan una respuesta coherente con la fe que profesamos.  
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