| Diario Bíblico: 28 de enero de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: 2Sm 7,18-19.24-29¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia? Salmo: 131 El Señor Dios le dará el trono de David, su padre. Evangelio: Mc 4,21-25 El que tenga oídos para oír que escuche 21Les decía: –¿Se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No se coloca en el candelero? 22Nada hay oculto que no se descubra, nada encubierto que no se divulgue. 23El que tenga oídos para oír que escuche. 24Les decía también: –Tengan cuidado con lo que oyen: la medida con que midan la usarán con ustedes, y aún más. 25Porque al que tiene se le dará; pero al que no tiene se le quitará aun lo que tiene. Comentario Se nos ha enseñado que ser seguidor de Jesús y propagador de su causa, implica ser luz en medio del mundo. Pero, ¿qué tipo de luz debe ser el cristiano? Tenemos que regresar momentáneamente al bautismo, por el que gratuitamente, recibimos la fe en Jesucristo. Allí, es donde se puede encontrar la verdadera vocación de ser luz. El pueblo de Israel también tuvo esa vocación de iluminar al mundo entero, pero los intereses mezquinos y el fanatismo, logró extinguir la llama de la humanidad nueva, entorno al Dios liberador y humanizador. Por ello Jesús asume el compromiso de invitar a sus discípulos y discípulas, a tomar la llama que Israel no mantuvo encendida y reiniciar un proceso nuevo de iluminación a toda la humanidad. En esta línea evangélica, la tarea de todo cristiano, es hacer que la luz de Cristo, que hermana, que incluye, que redime, que humaniza, que valora y respeta la diferencia, que hace posible la justicia, los derechos de los pueblos y la salvaguarda de la creación, llegue a todos los rincones del mundo y se pueda lograr la gran civilización del amor. Esta es una gran responsabilidad que todo creyente en Jesús, tiene ante la historia. ¡Ser luz! |
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Primera Lectura: