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Polonia: beatificado un mártir del Movimiento “Solidaridad” PDF Imprimir E-mail
Contribuido por Agustín Cabré R.,cmf   
ImageEl Vaticano reconoce un testimonio heroico de fe y se olvida de otros. Mientras el sacerdote polaco que luchó por liberar a su pueblo de la dependencia de Rusia ha sido beatificado, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero, que luchó por liberar a su pueblo de la dictadura derechista apoyada por Estados Unidos, queda en el olvido.

Cerca de cien mil fieles acudieron a la misa de beatificación del sacerdote Jerzy Popieluszko, asesinado en 1984 por miembros de la policía política comunista a causa de su oposición al régimen, uno de los símbolos de la lucha del movimiento Solidaridad y mártir de la democracia polaca.

Los fieles comenzaron a llegar a las seis de la mañana, cinco horas antes del comienzo de la ceremonia, concelebrada por el arzobispo Angelo Amato en calidad de enviado especial del Papa Benedicto XVI.

Entre los miles de asistentes, 1.600 sacerdotes y 100 obispos, también estuvo presente la madre de Jerzy Popieluszko, Marianna, a la que la Iglesia quiso agradecer el sufrimiento y el sacrificio de su hijo.
"El padre Popieluszko es beatificado como ejemplo de la defensa de derechos y de la dignidad humana, también como modelo del diálogo y reconciliación", dijo el arzobispo metropolitano de Varsovia, Kazimierz Nycz.

Popieluszko es hoy símbolo por su apoyo a la oposición democrática en la Polonia comunista y por sus "misas por la patria" durante la ley marcial, al inicio de los años ochenta, cuando desafiando a las autoridades utilizaba el púlpito para criticar a la dictadura comunista y gritar por la libertad, en unas homilías llenas de referencias al entonces Papa Juan Pablo II.

Su actitud de lucha y su gran capacidad de influir en los fieles desde su parroquia de Varsovia acabó con la paciencia del régimen, que ordenó su secuestro y asesinato en octubre de 1984.

La aparición de su cuerpo sin vida en una represa, golpeado y torturado, provocó conmoción en Polonia y la indignación en la comunidad internacional, y puso en jaque al gobierno comunista polaco que, cinco años después, cayó definitivamente.

Tras la misa de beatificación, que tiene lugar en la céntrica plaza Pilususkiego de la capital polaca, comenzará una procesión de varias horas hasta la basílica de la Divina Providencia, un templo aún en construcción que pronto se convertirá en el más grande del país.

Allí se celebrará otra misa y diferentes actos para festejar la beatificación del sacerdote polaco. 
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