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Diario Bíblico: domingo 13 de junio de 2010 PDF Imprimir E-mail
Contribuido por CICLA   
ImagePrimera Lectura: 2Sm 12, 7-10. 13
El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás

Salmo: 31
Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

Segunda Lectura: Gal 2, 16. 19-21
Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí


Evangelio: Lc 7, 36-8, 3
Tus pecados te son perdonados

36Un fariseo lo invitó a comer. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa. 37En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, 38se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra. 39Al verlo, el fariseo que lo había invitado, pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora.
40Jesús tomó la palabra y le dijo:
–Simón, tengo algo que decirte.
Contestó:
–Dilo, maestro.
41Le dijo:
–Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta. 42Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos lo amará más?
43Contestó Simón:
–Supongo que aquél a quien más le perdonó.
Le replicó:
–Has juzgado correctamente.
44Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón:
–¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello. 45Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies. 46Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra. 47Por eso te digo que se le han perdonado numerosos pecados, por el mucho amor que demostró. Pero al que se le perdona poco, poco amor demuestra.
48Y a ella le dijo:
–Tus pecados te son perdonados.
49Los invitados empezaron a decirse:
–¿Quién es éste que hasta perdona pecados?
50Él dijo a la mujer:
–Tu fe te ha salvado. Vete en paz.
8 1A continuación fue recorriendo ciudades y pueblos proclamando la Buena Noticia del reino de Dios. Lo acompañaban los Doce 2y algunas mujeres que había sanado de espíritus inmundos y de enfermedades: María Magdalena, de la que habían salido siete demonios; 3Juana, mujer de Cusa, mayordomo de Herodes; Susana y otras muchas, que los atendían con sus bienes.


Comentario

En la primera lectura, el Rey David recibe el perdón de su pecado, pero, así como él  mandó matar al esposo de Betzabé, así también Dios toma la vida de su primer hijo, es la ley del ojo por ojo en que el autor del A. Testamento percibe a Dios como juez benevolente pero castigador.

En el evangelio, Jesús se sale de los esquemas tradicionales de la época, donde los pecadores e impuros eran castigados y discriminados. La mujer que llora y unge sus pies es perdonada, aceptada y dignificada por él, por el mucho amor que ha demostrado. Es la lección para quienes quieren seguir a Jesús; el perdón de Dios al que esté en cualquier tipo de falta, está directamente relacionado con su conciencia de pecado y su grito de misericordia. No será el cumplimiento de las leyes, mandamientos o preceptos lo que nos haga vivir la vida de Dios, sino la conciencia de sentirnos débiles y pecadores ante él, pero al mismo tiempo  personas capaces de esforzarnos y ser constantes en el amor a nuestro prójimo, a nuestra vida, y a todo el entorno que nos rodea, he  allí el sentido de la respuesta de Jesús a Simón, “por que quien ama mucho, mucho se le perdona”. En tiempos de Jesús, las mujeres carecían de todos los derechos, más cuando eran acusadas de adúlteras o cuando eran consideradas impuras; después del parto, cuando menstruaban, o si eran viudas, cuando no hubiera un hombre que las protegiera, como el padre, hermano, marido o cuñado, eran por lo tanto terriblemente castigadas y discriminadas, según el caso. En el evangelio de hoy,  Jesús devuelve la dignidad e igualdad ante Dios a todas las mujeres y a todos los discriminados por cualquier motivo, en el primer párrafo de la mujer pecadora, Jesús no juzga su vida, ni impide que se acerque y le toque, al contrario le enseña a todos quienes están reunidos allí, que por los gestos de amor y fe, todos podemos ser perdonados. A continuación Lucas nos muestra varios nombres de mujeres que seguían a Jesús, en la biblia cuando se nombra a una persona con el nombre propio significa que es  alguien importante, el evangelista menciona a tres mujeres por “su nombre propio”: María Magdalena, (que en ninguna parte del evangelio dice que fuera prostituta) Juana y Susana, además de “muchas otras” que los atendían, entendemos entonces, que las mujeres eran parte importante de la vida y misión de Jesús, seguramente por la sensibilidad que las caracteriza, eran quienes entendían y captaban rápidamente, que su mensaje estaba especialmente ligado a ellas. Lucas nos revela la opción de Jesús de ser acompañado y seguido, por todos aquellos que eran considerados despreciables (pobres, enfermos, endemoniados y mujeres (Lc.8,1-2)) ante la sociedad, ellos son quienes están con él para anunciar la Buena Noticia de El Reinado de Dios.

En nuestro tiempo aún las mujeres y los pobres siguen siendo discriminados, sin embargo todos quienes escuchan y asumen la Buena Noticia de Jesús, serán capaces de las más grandes demostraciones de amor, de solidaridad y conversión, son y serán los que darán ejemplo e incentivo para cambiar la sociedad indiferente e injusta,  son mujeres y hombres que como profetas del Reino, testigos de la resurrección, y agentes de cambio, han transformado sus vidas, pues todo aquel que ha sido llamado y ha aceptado el desafío, experimenta un cambio radical, la experiencia de vivir deja de ser la misma, sin embargo, sigue siendo la misma vida, como lo expresa  Pablo “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí “

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