En la clausura del Año Sacerdotal- Con una vigilia de gran riqueza
espiritual y una inolvidable Eucaristía en la plaza San Pedro, se
clausuró
en Roma el Año Sacerdotal. Participé en las celebraciones que
reunieron a más de 15.000 sacerdotes de todo el mundo con el Santo
Padre. Reinaba un clima de alegría y esperanza, y de mucha gratitud
por la vocación recibida. El mismo que vivimos en nuestra Catedral
Metropolitana el sábado 12 de junio, al clausurar nuestro Año
Sacerdotal.
- En la vigilia el Papa Benedicto
XVI, de manera muy personal, habló de la belleza y la grandeza
del ministerio sacerdotal, y expresó la gratitud de la Iglesia
en el mundo entero por los miles de sacerdotes que dan su vida por la
evangelización, y por hacer presente al Señor, llenos del amor a él
y a los suyos.
- No ocultó, sin embargo, el
indecible dolor de las víctimas y de toda la Iglesia por los abusos
que han sufrido, sobre todo menores de edad de distintos países, por
parte de algunos clérigos, y pidió nuevamente perdón por estos
gravísimos
pecados.
- Personalmente me sentí
concernido ya que en este año hemos vivido denuncias de gente joven
que afectan a sacerdotes, particularmente en Santiago al P. Fernando
Karadima, cuya veracidad hemos estado investigando. Pensaba en el
dolor
de quienes han presentado sus denuncias, en el desconcierto de quienes
se han beneficiado con el ministerio de este sacerdote, así como en
los fieles de la Arquidiócesis y la opinión pública en general, que
desean un pronto esclarecimiento de estos hechos.
Por respeto a la
dignidad de jóvenes y niños
- Soy consciente de que el procedimiento
que abrimos hace tiempo, no ha tenido la celeridad que era de desear.
En su momento dejamos abierta la investigación, que después retomamos
al tener conocimiento de nuevas denuncias. Gracias a Dios, la Iglesia
ha perfeccionado su legislación; también los procedimientos para
resguardar
la dignidad y los derechos de los menores de edad, para evitar los
escándalos,
y al mismo tiempo, para esclarecer la verdad y hacer justicia, según
el Evangelio y el derecho, cuando se comprueba la existencia de estos
delitos.
El proceso penal
que nos ocupa
- En consecuencia, en mi reciente
viaje a Roma, acudí a la Congregación de la Doctrina de la Fe
para tomar conocimiento de las nuevas normas. En ellas se confirmará
que, en caso de delitos sexuales contra menores, esta Congregación
mantiene la competencia exclusiva. Por otra parte, se prorrogará de
diez a veinte años el tiempo para que éstos puedan prescribir. Como
este plazo puede ser derogado, estas normas, de hecho, abren el camino
que hace de estas gravísimas faltas, delitos imprescriptibles.
- Respecto de las denuncias
contra el P. Fernando Karadima, hasta ahora se trataba de un proceso
extrajudicial o administrativo. Sin embargo, esta situación puede
cambiar
de acuerdo a los antecedentes proporcionados por el Promotor de
Justicia, cuyo informe he recibido en estos días.
- Por eso he resuelto enviar
todos los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de
la Fe, así como solicitar la derogación de la prescripción
para que se inicie el proceso judicial canónico respectivo. De esta
forma, la causa dejaría de ser administrativa y la resolvería un
tribunal
compuesto por tres jueces, cuya tarea sería dictar la sentencia
conforme
al Derecho Canónico, y cuyas facultades son superiores a las de un
proceso administrativo.
- Esto implica, además, que
todas las denuncias, así como los descargos de la defensa, recibidas
desde el inicio del proceso deberían ser vistas por dicho tribunal
en los próximos meses, ya que el derecho determina para estos casos
que deben unirse en un solo proceso judicial penal.
- Espero que el proceso concluya
en el segundo semestre de este año. Mientras dure, le he pedido al
P. Fernando Karadima que se mantenga alejado de todo ministerio
público,
lo que ha hecho por propia iniciativa hasta el presente.
- Las fuertes acusaciones,
su dolorosa difusión televisiva, el escándalo que provocan,
y el mismo proceso investigativo, han producido al interior de nuestra
comunidad sentimientos de sufrimiento, desconcierto y desconfianza.
Sin embargo, esto no perturbó la marcha de la investigación realizada
por el Promotor de Justicia. Ésta ha sido hecha con el rigor y la
reserva
que exigen la materia y el respeto a las personas involucradas. Por
ello le estamos agradecidos. Su informe, presentado recientemente, lo
he enviado a la Santa Sede y será incorporado al proceso penal
judicial.
Iniciando un
nuevo centenario
- En su carta a los cristianos
de Roma, san Pablo escribe que todas las cosas redundan en bien de los
que aman a Dios. De hecho, el enorme sufrimiento de las personas
involucradas
y el escándalo que se ha producido por los delitos que han sido
denunciados
en varios países, nos invitan a poner nuestra mirada y nuestra
esperanza
en Jesucristo, fuente de todo bien, para reiniciar el camino con
pureza
de corazón y confianza, a fin de que nuestros pueblos tengan vida en
Él.
- En efecto, estos males nos
exigen que busquemos la verdad y el bien, y nos piden rezar por todas
las personas afectadas, especialmente por las que han sido víctimas,
y pedir perdón por el doloroso daño causado. Los males ocasionados
por nosotros o por otras personas nos ayudan a tener más conciencia
de nuestra debilidad y pecado, y del poder de la gracia de Dios que
nos purifica, nos perdona, nos sana y nos guía, y a agradecerle a Él
todos los dones que hemos recibido de su bondad.
- A Nuestra Señora del Carmen,
que recorre nuestra Patria como Madre del Consuelo y la Esperanza, le
pedimos que interceda por nosotros, de manera que los sufrimientos se
transformen en salud interior y en paz, en recurso a la oración, y
en camino hacia el respeto, la verdad, la sabiduría y la generosidad,
es decir, hacia todas las virtudes que brillaron en la vida santa de
Teresita de los Andes y del padre Alberto Hurtado, y que siguen
causando
tanto bien.
+ Francisco Javier
Errázuriz
Ossa Cardenal Arzobispo de
Santiago
Santiago, 18 de junio
de 2010 |