| Diario Bíblico: 23 de junio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: 2Re 22, 13; 23, 1-3El rey al leer al pueblo el libro de la alianza, selló ante el Señor la alianza Salmo: 118 Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes. Evangelio: Mt 7, 15-20 Por sus frutos los conocerán 15Cuídense de los falsos profetas que se acercan disfrazados de ovejas y por dentro son lobos rapaces. 16Por sus frutos los reconocerán. ¿Se cosechan uvas de los espinos o higos de los cardos? 17Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos. 18Un árbol sano no puede dar frutos malos ni un árbol enfermo puede dar frutos buenos. 19El árbol que no dé frutos buenos será cortado y echado al fuego. 20Así pues, por sus frutos los reconocerán. Comentario Jesús llama ayer como hoy, a no dejarse llevar por las apariencias que muchas veces engañan, la apariencia de las cosas, de las palabras y de las personas. Desear obtener cosas que en verdad no necesitamos y que en el idioma del consumismo parecieran buenas. Cuidado de las palabras bonitas, de las falsas promesas, de las luces que nos encandilan como fuegos artificiales, cuidado de las lindas vestiduras que “no” indican que hay dentro de una persona, y cuidado especialmente de quienes aparentemente tienen muy buenas intenciones para el mundo, pero que en verdad sólo quieren sacar provecho de nuestra buena voluntad y nos pueden envolver y desviar del camino. Jesús nos da una sencilla instrucción: “por sus frutos los conocerán”, quien saca cosas buenas de su corazón, produce acciones y consecuencias buenas, y al contrario, lo malo produce cosas negativas, de esto debemos estar atentos. Sin embargo las palabras del evangelio no son para los demás, como comentamos ayer, primero hay que sacar la mugre del propio ojo, antes de sacar la del ojo ajeno, por lo tanto, que nuestras obras sean fruto de lo que llevamos dentro, por que también los demás están esperando cuales serán los frutos que nosotros entregamos. |
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Primera Lectura: 2Re 22, 13; 23, 1-3