| Diario Bíblico: domingo 4 de julio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: Is 66, 10-14cYo haré derivar hacia ella, como un río, la paz Salmo: 65 Aclamen al Señor, tierra entera Segunda Lectura: Gal 6, 14-18 Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús Evangelio: Lc 10, 1-12, 17-20 La cosecha es abundante 1Después de esto designó el Señor a otros setenta [y dos] y los envió por delante, de dos [en dos], a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir. 2Les decía: –La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha. 3Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos. 4No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie. 5Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. 6Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes. 7Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su salario. No vayan de casa en casa. 8Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan. 9Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes. 10Si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a las calles y digan: 11Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos y se lo devolvemos. Con todo, sepan que ha llegado el reino de Dios. 12Les digo que aquel día la suerte de Sodoma será menos rigurosa que la de aquella ciudad. 17Volvieron los setenta [y dos] muy contentos y dijeron: –Señor, en tu nombre hasta los demonios se nos sometían. 18Les contestó: –Estaba viendo a Satanás caer como un rayo del cielo. 19Miren, les he dado poder para pisotear serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada los dañará. 20Con todo, no se alegren de que los espíritus se les sometan, sino de que sus nombres están escritos en el cielo. Comentario Isaías es el profeta de la esperanza, anuncia al pueblo una nueva acción de Dios, un día su gloria brillara sobre las naciones, el mismo Dios vendrá a consolar a su pueblo y cuidara de el como un padre cuida de su hijo pequeño. Israel se convertirá en luz para todas las naciones serán los que proyecten la universalidad del amor de Dios. Pablo recuerda a los Gálatas que el mismo ha renunciado definitivamente a las prácticas irrelevantes, a la observancia meticulosa de la ley, a través de los cuales pensaba garantizarse la salvación. Ello se ha hecho posible solo gracias a la transformación radical de su mentalidad. Para ello ha tenido que pasar por una experiencia de muerte, condición para acceder a una forma de vida nueva. Desde ese momento, animado por la gracia, soporta las persecuciones con valentía. Lucas es el único evangelista que nos narra la misión de los setenta y dos, el acento está puesto en la significación de las instrucciones de Jesús, aunque parece que sus enseñanzas dirigidas a los setenta y dos son mas extensas si se las compara con las dirigidas a los doce, el significado de ambos relatos es prácticamente el mismo. Lucas ya había hablado de las exigencias de pobreza con las que debía ser llevada a cabo la misión (Lc. 9,3). El estilo de la evangelización es siempre el mismo para él. Sin embargo en este relato añade algunos rasgos que corresponden a los cambios que introduce en la vida de los discípulos la llegada del Reino. Por una parte no deben saludar a nadie en el camino. La urgencia de la misión no permite detenerse por ninguna razón. El reino de dios ha llegado y la predicación es la única prioridad y preocupación de los discípulos, prioridad que la Iglesia hoy debe continuar, a través de los nuevos discípulos del Reino. El anuncio del Reino se realiza y se lleva delante de dos en dos, no es una actividad individual necesita la presencia y el testimonio de dos, esto nos habla de que la misión se proyecta siempre en sentido comunitario, somos hoy la comunidad de los enviados a anunciar el Reino de Dios. |
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Primera Lectura: Is 66, 10-14c