| Diario Bíblico: 5 de julio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: Os 2, 16. 17b-18. 21-22Me casaré contigo en matrimonio perpetuo Salmo: 144 El Señor es clemente y misericordioso Evangelio: Mt 9, 18-26 Ven tú, y mi hija vivirá 18Mientras les explicaba eso, se le acercó un jefe, se postró y le dijo: –Mi hija acaba de morir. Pero ven a imponerle tu mano y ella recobrará la vida. 19Jesús se levantó y le siguió con sus discípulos. 20Entre tanto, una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias, se le acercó por detrás y le tocó el borde de su manto. 21Pues se decía: Con sólo tocar su manto, quedaré sana. 22Jesús se volvió y al verla dijo: –¡Ten confianza, hija! Tu fe te ha sanado. Al instante la mujer quedó sana. 23Jesús entró en casa del jefe y al ver a los flautistas y el barullo de gente, 24dijo: –Retírense; la muchacha no está muerta, sino dormida. Se reían de él. 25Pero, cuando echaron a la gente, él entró, la tomó de la mano y la muchacha se levantó. 26El hecho se divulgó por toda la región. Comentario Los dos relatos son complementarios, ponen de manifiesto, una fe que salva, la fe que es requerida para el comienzo del Reino. La actuación de la hemorroisa expresa la dependencia de esa relación y su fe de que se vería libre de la impureza que le había impedido vivir una vida normal y albergar esperanza para el Reino venidero. Jesús la reconoce como hija de Dios, y la curación llega inmediatamente como resultado directo de su Palabra. Al llegar Jesús a la casa del funcionario, se encuentra con un ambiente de desconsuelo, las ruidosas plañideras profesionales se ríen burlonamente de la declaración hecha por Jesús de que la niña no esta muerta, sino dormida, Jesús señala que su muerte no es permanente, sino que despertara como de un sueño, lleno de fe, el funcionario despide a la multitud y Jesús toma la mano de la niña y la devuelve a la vida. Ambas actuaciones de Jesús son signos vivificantes del reinado de Dios. El mensaje que el evangelista Mateo quiere transmitir es claro, para que se sigan manifestando los signos del reino, el creyente debe tener una fe en Jesús como la que manifiestan estos dos personajes. Es la fe en Jesús es la que permite que Jesús actué y pueda curar y sanar. |
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Primera Lectura: Os 2, 16. 17b-18. 21-22