| Diario Bíblico: 8 de julio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: Os 11, 1-4. 8c-9Se me revuelve el corazón Salmo: 79 Que brille tu rostro, Señor, y nos salve Evangelio: Mt 10, 7-15 Gratuitamente deben dar 7Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca. 8Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios. Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar. 9No lleven en el cinturón oro ni plata ni cobre, 10ni provisiones para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento. 11Cuando entren en una ciudad o pueblo, pregunten por alguna persona respetable y quédense en su casa hasta que se vayan. 12Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz; 13si la casa lo merece, entrará en ella la paz; si no la merece, esa paz retornará a ustedes. 14Si alguien no los recibe ni escucha el mensaje de ustedes, al salir de aquella casa o ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. 15Les aseguro que el día del juicio Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que aquella ciudad. Comentario En este pasaje se recogen las instrucciones básicas para el anuncio del evangelio: sus destinatarios, su contenido, lo que se requiere de los mensajeros y como debe realizarse. Al principio, la misión de los discípulos ha de dirigirse solo a Israel. Este encargo restringido refleja el primer estadio en la misión de Jesús y de sus discípulos. Jesús no se contenta con entregar a sus enviados un mensaje; desea que su estilo de vida sea la reproducción viva de la palabra proclamada, las modalidades de este estilo de vida no dependen totalmente de la decisión de los misioneros, y se comprende que la Iglesia se preocupe de las actitudes de sus misioneros. Pero estas modalidades pueden cambiar en el curso de los siglos y en función de las civilizaciones en la que es proclamada el mensaje. El objetivo es que el mensaje sea anunciado a través de los signos mesiánicos anunciado por los profetas, todos los que acojan el mensaje de la buena noticia participaran del reino el éxito de la misión no se encuentra en los proyectos humanos, nada es urgente y necesario para la misión solo el confiar en la providencia de Dios. Hoy la Iglesia tiene la misión de continuar con este anuncio, con el bautismo todos hemos sido capacitados para emprender la misión de Jesús, las formas pueden cambiar, pero lo que no cambiara jamás es la urgencia de que esta misión se lleve adelante a pesar de las dificultades |
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Primera Lectura: Os 11, 1-4. 8c-9