| Diario Bíblico: 14 de julio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: Is 10, 5-7. 13-16¿Se envanece el hacha contra quien la blanda? Salmo: 93 El Señor no rechaza a su pueblo. Evangelio: Mt 11, 25-27 Sí Padre esa ha sido tu elección 25En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo: –¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! 26Sí, Padre, ésa ha sido tu elección. 27Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce al Hijo, sino el Padre; nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo. Comentario En un contexto de rechazo e incredulidad solo los pequeños son capaces de acoger la revelación del Padre. La pobreza de Cristo da unidad a todo el pasaje, frente al intelectualismo de los sabios que creían saberlo todo, Jesús se dirige a los ignorantes, pero como uno de ellos, pues afirma que todo lo que el sabe no proviene de El, sino que lo ha recibido del Padre. Frente al legalismo de los fariseos, Jesús se vuelve hacia los que se encorvan bajo el yugo de la ley y se presenta igualmente como uno de ellos; también a El le han echado en cara faltas y pecados. La relación de Jesús con Jesús era una relación filial. Serán discípulos de Jesús los que acepten en lo mas profundo de su ser la renovación que los hace disponibles a la iniciativa divina y vivirán esta renovación en la comunidad eclesial de los pobres, encargados de mostrar al mundo, de este modo, la adopción divina de los hombres y de vivirla plenamente. Jesús invita a los sencillos a que se hagan discípulos suyos, siguiendo sus pasos en obediencia filial a la voluntad del Padre. Los pequeños son los discípulos que asumiéndolo, han oído de verdad el mensaje que Jesús ha revelado, los que se hacen como niños, en el sentido en que ponen toda su seguridad en Dios son los que poseen un corazón para acogerlo. |
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Primera Lectura: