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Diario Bíblico: 15 de julio de 2010 PDF Imprimir E-mail
Contribuido por CICLA   
ImagePrimera Lectura: Is 26, 7-9. 12. 16-19
Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo

Salmo: 101
El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Evangelio: Mt 11, 28-30
Carguen con mi yugo


28Vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. 29Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy tolerante y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su vida. 30Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.


Comentario

En este breve relato que nos presenta el evangelista Mateo, hace alusión nuevamente a uno de sus temas preferidos. Los ‘cansado y agobiados’   no son otros que los pequeños e ignorantes de los versículos precedentes, en efecto, el peso del yugo designa con frecuencia en el judaísmo  el cumplimiento de la ley, los escribas lo habían sobrecargado con un numero incalculable de prescripciones que los simples y los pequeños  se esforzaban por observar; sin tener la capacidad suficiente para distinguir lo fundamental de lo accidental. Lo que Jesús ha acogido no son tanto los afligidos como los simples e ignorantes, esclavos de las prescripciones del legalismo judío. Jesús que guardaba sus distancias frente al intelectualismo, hace otro tanto frente al legalismo. Llama a los que están cansados y agobiados, pero no para darles descanso, sino para proponerles que carguen un yugo diferente. El evangelio se vale de este recurso para señalar que cada persona debe asumir en la vida una carga, un peso, un yugo, una preocupación. Este peso puede ser el de las ambiciones personales, el de los problemas económicos de cada día, el de la violencia que nos rodea. Para llevar el yugo que Jesús nos propone, el yugo de la solidaridad y la fraternidad universal, debemos prepararnos. No basta la buena voluntad, es necesario aprender alguna cualidades: la humildad y la mansedumbre. Jesús impone un yugo fácil de llevar porque El también ha formado parte de la comunidad de los pobres anunciada por los profetas.

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