| Diario Bíblico: 16 de julio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: Is 38, 1-6. 21-22. 7-8He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas Salmo: Interleccional: Is 38 Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía Evangelio: Mt 12, 1-8 El Hijo del hombre es señor del sábado 1En cierta ocasión, Jesús atravesaba unos campos de trigo en día sábado. Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas. 2Los fariseos le dijeron: –Mira, tus discípulos están haciendo en sábado una cosa prohibida. 3Él les respondió: –¿No han leído lo que hizo David y sus compañeros cuando estaban hambrientos? 4Entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes. 5¿No han leído en la ley que, en el templo y en sábado, los sacerdotes quebrantan el reposo sin incurrir en culpa? 6Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien mayor que el templo. 7Si comprendieran lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. 8Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado. Comentario Este pasaje da inicio a una serie de controversias en las que Jesús tiene como interlocutores a los fariseos. El tema gira en torno al descanso sabático que era importante para los judíos, era el día dedicado a Dios y no se podía realizar ninguna otra actividad que no fuera el descansar y la oración, el sábado era dedicado totalmente a Dios. Los fariseos reprochan a Jesús que sus discípulos hagan algo no permitido en sábado. La respuesta de Jesús sigue el esquema de las discusiones entre maestros de la ley: cita dos pasajes de la escritura en los que se violan preceptos importantes de la ley: la entrada de David en el templo con sus tropas para comer los panes que solo los sacerdotes podían comer, y el servicio del templo, que justifica la violación del descanso sabático. La afirmación de que el es el Señor del sábado y más importante que el templo es, sin duda, lo mas sorprendente. A sus interlocutores sólo podía sonarles como una pretensión blasfema e inaceptable, mientras que para los discípulos era una respuesta a la pregunta sobre la identidad de Jesús. La actitud y la respuesta que da Jesús a los fariseos encierra un duro reproche contra todos lo que anteponen el cumplimiento de la leyes rituales a la practica del amor. Es el hombre el que está por encima del sábado las leyes en todo caso están al servicio del hombre, están para humanizarlo y si no cumplen esa función no sirven sino solo para esclavizar al hombre. |
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Primera Lectura: Is 38, 1-6. 21-22. 7-8