| Diario Bíblico: 19 de julio de 2010 |
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| Contribuido por CICLA | |
Primera Lectura: Miq 6, 1-4. 6-8Te han explicado, lo que Dios desea de ti Salmo: 49 Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios Evangelio: Mt 12, 38-42 No se le concederá más señal 38Entonces algunos letrados y fariseos le dijeron: –Maestro, queremos verte hacer alguna señal. 39Él les contestó: –Una generación malvada y adúltera reclama una señal, y no se le concederá más señal que la señal del profeta Jonás. 40Como estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en las entrañas de la tierra, tres días y tres noches. 41Durante el juicio se alzarán los habitantes de Nínive contra esta generación y la condenarán porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás. 42La reina del sur se alzará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón. Comentario En este pasaje, los escribas se unen a los fariseos en su enfrentamiento con Jesús. Quieren un signo que puedan utilizar con el fin de verificar si Jesús cumple sus criterios para ser considerado el hijo de David. Pero Jesús ya ha dado a conocer su mesianismo como Siervo ungido con muchos signos y con las curaciones que ha ido realizando en su ministerio, ésta generación perversa y adultera’ echa mano de sentencias comunes del AT (Dt 1,35). La infidelidad se presenta como adulterio porque la alianza se describía a menudo como una relación matrimonial entre Dios y su pueblo. Jesús ofrece el signo del profeta Jonás, porque éste, símbolo de Israel, había intentado escapar de la misión que Dios le había encomendado debido a su profunda aversión por Ninive, esta ciudad representa la mas aborrecida por los Israelitas. Jesús es el signo de la vida plena que ellos se niegan a admitir. El verdadero creyente, sin menospreciar el papel eventual del milagro, no pide ya signos exteriores porque en la persona misma de Jesús hombre-Dios descubre la presencia y la intervención de Dios. El verdadero milagro, es esa condición humana de Jesús, asumida en fidelidad, en obediencia y amor absoluto, acontecimiento que los fariseos no quieren aceptar, la vida del creyente se fundamente en este acontecimiento de la vida de Jesús ese es el mayor signo que se nos da de su divinidad. |
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Primera Lectura: Miq 6, 1-4. 6-8