Primera lectura: 2 Sm 11,1-4a.5-10a.13-17
Me has despreciado, quedándote con la mujer de Urías
Salmo responsorial: 50
Misericordia, Señor: hemos pecado.
Evangelio: Mc. 4,26-34
¿Con qué compararemos el reino de Dios?
Decía Jesús a sus discípulos: –El reino de Dios es como un hombre que sembró un campo: 27de noche se acuesta, de día se levanta, y la semilla germina y crece sin que él sepa cómo. 28La tierra por sí misma produce fruto: primero el tallo, luego la espiga, y después el grano en la espiga. 29En cuanto el grano madura, mete la hoz, porque ha llegado la cosecha. 30Decía también: – ¿Con qué compararemos el reino de Dios? ¿Con qué parábola lo explicaremos? 31Con una semilla de mostaza: cuando se siembra en tierra es la más pequeña de las semillas; 32después de sembrada crece y se hace más alta que las demás hortalizas, y echa ramas tan grandes que las aves pueden anidar a su sombra. 33Con muchas parábolas semejantes les exponía la palabra adaptándola a la capacidad de sus oyentes. 34Sin parábolas no les exponía nada; pero aparte, a sus discípulos les explicaba todo.
Palabra del Señor.
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