Primera Lectura: 1 Re 8,22-23.27-30
Sobre este templo quisiste que residiera tu nombre
Salmo responsorial: 83
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos
Evangelio: Mc. 7,1-13.
“Bien profetizó Isaías de la hipocresía de ustedes”
En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos letrados venidos de Jerusalén. 2Vieron que algunos de sus discípulos tomaban alimentos con manos impuras, es decir, sin lavárselas. ••• 5De modo que los fariseos y los letrados le preguntaron: –¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los mayores, sino que comen con manos impuras? 6Les respondió: –Qué bien profetizó Isaías de la hipocresía de ustedes cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan es inútil, ya que la doctrina que enseñan son preceptos humanos. ••• 10Pues Moisés dijo: Sustenta a tu padre y a tu madre, y también: Quien abandona a su padre o su madre debe ser condenado a muerte. 11Ustedes en cambio dicen: Si uno comunica a su padre o su madre que la ayuda que debía darles es qorban –es decir, ofrenda sagrada –, 12entonces le está permitido no ayudarlos. 13Y así invalidan el precepto de Dios en nombre de su tradición. Y como ésas hacen muchas otras cosas.
Palabra del Señor.
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